El principal tratamiento de esta enfermedad se centra en recomendar al paciente una dieta sin gluten, pues el consumo de este es el principal causante de dicha enfermedad.
A mayores del tratamiento dietético, también existen una serie de fármacos capaces de combatirla dentro de los que se encuentran:
Dapsona, administrada por vía oral. Proporciona alivio en 1 a 3 días. No obstante, puede provocar anemia por lo que es necesario realizar analíticas frecuentemente.
Sulfapiridina o sulfasalazina, administradas por vía oral. Al igual que la dapsona provocan anemia y a mayores también una depleción de glóbulos blancos y leucocitos por lo que el riesgo de infección se incrementa.
Generalmente, una vez controlada la enfermedad mediante la administración de fármacos y una vez establecida una dieta sin gluten, la mayoría de los pacientes pueden abandonar la terapia farmacológica, aunque ante cualquier exposición al gluten, dichos pacientes deberán reestablecer dicha terapia inmediatamente.